Trabajar en lo que amas es un privilegio, y yo he tenido la fortuna de vivirlo cada día. En cada visita a domicilio he aprendido que, aunque tomar un transporte o cruzar la ciudad puede parecer un acto cotidiano, es una aventura llena de emociones. He encontrado personas maravillosas… y otras no tanto. Pero cada experiencia me ha enseñado algo.
Con el tiempo, comprendí que mis clientas pueden ser mucho más que clientas. Nacen conversaciones profundas durante
nuestras sesiones de manicura profesional: hablamos de la vida, de los retos, de los sueños… Reímos, nos desahogamos, y hasta lloramos juntas. Porque sí, a veces una cita de uñas se convierte en una verdadera terapia. Es una conexión emocional que va más allá de un servicio, y eso es lo que hace única a Paulanails.art.


En estos cuatro años he cultivado relaciones que se han transformado en amistades sinceras. Sin embargo, como en toda historia, también ha habido momentos difíciles. Algunas personas han cruzado límites con palabras o actitudes, pero con profesionalismo, respeto y amor por lo que hago, he sabido mantener la integridad de mi trabajo y seguir adelante.
Este camino me ha enseñado que lo más valioso son las historias que tejemos juntas, las emociones compartidas y la confianza que depositan en mí. Gracias por ser parte de esta comunidad. Lo que viene será aún más hermoso.





